¿Qué es el Design Thinking?

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¿Qué es el Design Thinking?

Es una forma de pensar, nacida en los Estados Unidos y tomada de diseñadores. Tiene sus orígenes teóricos a principios de los años setenta. Herbert A. Simon y Robert McKim sentaron las bases de un enfoque que podría conciliar la tecnología, la creatividad y la humanidad. Luego, no fue hasta finales de los años ochenta y principios de los noventa que se formalizó este enfoque en la prestigiosa Universidad de Stanford en California.

La definición de Design Thinking ha evolucionado considerablemente desde que se creó el concepto. En general, se trata de un método o enfoque centrado en el usuario y orientado a la innovación. El objetivo es adquirir las herramientas de diseño para gestionar proyectos innovadores y resolver problemas, pasados o futuros. Esto permite diseñar productos y servicios innovadores para usuarios, colaboradores, consumidores o usuarios.

El Design Thinking es un proceso que algunas veces parece más difícil de definir que de entender en la práctica concreta. Comencemos por ubicar este proceso de creación o de entendimiento dentro de un espacio concreto. Pensemos en los procesos de innovación que llevan adelante las empresas, de cualquier tipo, por ejemplo a través de un departamento de innovación, sea para innovar en productos de consumo, en servicios o solo en procesos organizacionales.

Ya sea que estemos buscando innovaciones radicales, disruptivas, o sencillas renovaciones a partir de nuevas combinatorias de lo que ya conocemos, el proceso de creación, de innovación, muchas veces fue entendido como un acto de iluminación de unos pocos genios, tocados por alguna vara mágica o con una inteligencia fuera de lo común. Ciertamente, sentarnos a esperar que esto ocurra nos hubiera privado de la mayor parte de las innovaciones que hoy acompañan nuestra vida.

La innovación no es un acto único de un momento mágico, aunque sí debemos decir que existen personas con la capacidad de ver cosas que al común de la gente pueden pasarnos desapercibidas.

En tiempos fundacionales de la sociedad de consumo actual, las innovaciones provenían desde el productor y llegaban al consumidor una vez desarrolladas. Estas eran resultado de nuevas habilidades del fabricante, una nueva combinación de los elementos ya existentes, capacidades en la línea de producción o simplemente invenciones del departamento de R&D que, en cierta medida, eran impuestas por el fabricante al usuario final.

Los tiempos cambiaron y el corazón del proceso de innovación pasó de la iniciativa del fabricante al requerimiento del consumidor. Este último es quien hoy nos muestra el camino en un proceso dinámico, interactivo y compartido de co-creación.

Entonces, qué es Design Thinking, es un proceso de innovación sobre la base de la co-creación compartida entre los involucrados. Todas las compañías poseen actualmente algún tipo de proceso o funnel de innovación. Todas combinan una serie de fases, metodologías y fuentes de información para llevar a puerto las mejores ideas para cubrir las necesidades manifiestas, o no, de los usuarios finales.

¿Cuál es entonces el punto diferencial de lo que llamamos Design Thinking?

El disparador del proceso es la observación e indagación de las necesidades y percepciones de los interesados. La mayoría de las veces a partir de técnicas de investigación cualitativas que luego se cuantifican. Observar, indagar, preguntar, convivir con el usuario es el punto de partida. Muchas de las innovaciones de productos que hoy vemos en el mercado nacieron de este modo.

¿Qué se requiere para dar inicio al proceso de Design Thinking?

Sobre todo, es importante ser flexible, de mente abierta. Muchas de las empresas están acostumbradas a entender el contexto a partir de sus propias de definiciones de categorías, límites, competencia y alcance.

Es necesario enfrentar el proceso con la menor cantidad de preconceptos posible. Aceptar los insights de las personas interesadas sin que estas ideas necesariamente encajen dentro de nuestro marco de ideas previas. Quizás nos parezcan ideas excéntricas, poco viables, discordantes con el plan de desarrollo predefinido o demasiado extrañas para llevar al mercado. Tomarlas presupone un riesgo que ciertamente no todas las empresas pueden afrontar, pero quizás valga la pena hacer la apuesta.

Las ideas se refinan y completan con conceptos que van a testearse luego con los involucrados. Así es que estos nacen desde las necesidades de los usuarios y no son meras creaciones de escritorio. Algunos sobrevivirán a las fases posteriores del proceso de Design Thinking, otros se descartarán o se guardarán para otro momento. Este es el punto de partida a partir del cual seguramente tendremos mayor probabilidad de alcanzar ideas exitosas y quizás logremos una futura gran innovación para nuestro negocio.

Dónde y cómo aplicarlo

Se ha comentado que el Design Thinking es posible aplicarlo prácticamente en cualquier sector o actividad. Algunos ejemplos y casos de usos son:

  • Educación: Por ejemplo, para diseñar y desarrollar cursos online/virtuales. También se ha utilizado para el diseño de mobiliario de las aulas de clases.
  • Banca: El mundo de las finanzas no escapara al Design Thinking. Nuevos tipos de cuentas, tarjetas, Mobile Pay. Un ejemplo es Bank of América
  • Internet: Es famoso el caso de Airbnb, la cual a los huéspedes quien alquilaba apartamentos, les exigió fotos de calidad, que mostrarán una buena experiencia de la estancia.
  • Empresas de Seguro.
  • Sanidad.
  • Periódicos.
  • ONG.
  • Cadenas de Supermercado.

En este sentido, la competencia se ha exponenciado en los últimos años. No dejemos que factores externos nos haga perder capacidad competitiva.

Vivimos y viviremos un mundo cada vez más abierto a la creatividad e innovación. Una era digital (la D de VUCAD) y la globalización apalancadas por Internet es imparable. Grandes empresas así lo han entendido y trasladado a su organización. Para ello el liderazgo juega un rol fundamental.

El Design Thinking como metodología, no solo para diseñar y crear la próxima generación de productos y servicios, sino también que traslada a las organizaciones conceptos mucho más profundos como son:

  • La Inteligencia emocional
  • Motivación
  • Emociones
  • Innovación y creatividad
  • Concentración en los clientes
  • Liderazgo de equipos
  • Gestión de personas

El mercado laboral de los últimos años permite cerciorarse de la necesidad de especialistas en la organización y el diseño de sistemas de información. Como consecuencia, las empresas se interesan por perfiles cualificados para la gestión, interpretación y publicación de servicios digitales, mejorando de este modo su eficiencia y competitividad en el sector. Debido a esta realidad, el Centro Europeo de Postgrado (CEUPE) ofrece el Diplomado de Servicios y Sistemas de Información Digital, mediante el que se conocerán las herramientas más innovadoras de gestión y se obtendrá una perspectiva de nuevas tendencias tecnológicas.

El Diplomado en Servicios y Sistemas de Información Digital, permitirá alcanzar un transcendente manejo y administración de los sistemas de información, beneficiándose de las posibilidades generadoras de negocio y aplicándolas en la globalización de la empresa.

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